Nosotr@s también queremos los “buenos días” y las “gracias”
27 06 2008Hoy leí en El Nuevo Día un reportaje que explica lo ingrat@s que som@s tod@s los conductores que pasamos por los peajes. Esas pobres almas nobles que atienden los peajes “sólo quieren un ‘buenos días’ y las ‘gracias’” y nosotr@s soms tan malditos que hasta eso les negamos.
Antes de comenzar mi diatriba, quiero que quede bien claro que esto no es un insulto personal en contra del reportero Gerardo Alvarado León. Quiero que quede esto claro porque la última vez que me atreví a criticar a una reportera de El Nuevo Día, la individua vino con una ganga de alcahuetes y me inundó el post con insultos.
Sin embargo, no puedo dejar de comentar este artículo que construye una imagen errónea, en mi opinión, de lo que ocurre en los peajes y, por añadidura, en otros sectores del servicio puertorriqueño. Al terminar de leer esta noticia, parecería que las personas que trabajan en los peajes de Puerto Rico son amables, corteses y sedientas de proveer un buen servicio a l@s conductores/as puertorriqueños. Ese es el primer error del reportaje. Mis papás llevan, al menos, 10 años quejándose de lo “pesaos’” que son esas personas que trabajan en el peaje. Mi madre se quejaba amargamente de cómo ella, consistentemente, le daba los “buenos días” a l@s trabajadores/as del peaje y que NUNCA le contestaban. En algún momento llegué a pensar que mi mamá exageraba, pero cuando me mudé a San Juan y tuve que empezar a viajar desde el Norte hasta el Oeste me di cuenta de que ella tenía la razón. Quizá decir NUNCA es un poco fuerte, pero si hiciera un estudio empírico les aseguro que al menos el 90% de las ocasiones me quedaba con las palabras en la boca.
Habría que pensar, entonces, que vino primero, el huevo o la gallina. ¿Dejaron l@s operadores/as de peaje de contestar los “buenos días” porque se jartaron de las malascrianzas de la gente o nos cansamos nosotros de dar los “buenos días” porque nos ignoran como pedazos de mierda? Yo no puedo hablar por usted, pero sé que yo me harté de que me ignoraran cada vez que decía “buenos días” y “gracias”.
Por otro lado, me parece que el peaje de plaza Buchanan es uno de los peores lugares para “probar su hipótesis”. Bien conocido es que las áreas metropolitanas, en general, son áreas de mucha congestión, de mucho movimiento, de gente aglomerada, gente molesta y gente apurada. Eso no es solamente en Puerto Rico. En París la gente no te mira, en Nueva York te empujan y te apuran, en Miami los carros se tiran por los paseos y te miran mal si les entorpeces el paso…en fin, ir a un área metropolitana como esa y esperar que todo el mundo sea educado, amable y cortés es una falacia. Bonita, pero irreal.
También me parece que este tipo de “ay bendito” es el responsable por el mal servicio al cliente que tenemos en las tiendas y en los lugares de servicio en este país. L@s empleados/as del gobierno, de las tiendas y de los negocios grandes en general actúan como si nos estuvieran haciendo un favor al cobrarnos, al ayudarnos a encontrar los productos o al asistirnos en algo (Para buenas historias de este tipo les recomiendo el blog Clientela Furiosa). Pero día a día l@s puertorriqueñ@s tenemos que ir a las oficinas del gobierno, a las tiendas y a los lugares de servicios a que l@s emplead@s se desquiten sus furias con nosotr@s; a que se desquiten la ineptitud de sus jefes con nosotr@s; a que nos impongan políticas de tiendas estúpidas; en fin, a que nos penalicen por sus errores. ¿Y entonces después nos dicen que tenemos que tenerles pena porque ell@s tienen muchas presiones? Yo también trabajé en tiendas y sé lo que son todas esas presiones. Pero uno también tiene que saber que los negocios y los servicios existen porque existe la demanda, es decir, aquell@s que compran o consumen lo que nosotros producimos y vendemos son l@s que nos pagan nuestros sueldos (y en el caso específico de los empleados gubernamentales, la ciudadanía paga sus salarios con sus impuestos). Y si no me creen, pregúntenles a tod@s l@s emplead@s de las tiendas que están quebrando por que no venden lo suficiente. El “favor”, si es que ocurre, se lo hace el consumidor al vendedor, no al revés.
Aunque entiendo que el reportaje del Sr. Alvarado León salió de una preocupación genuina por las condiciones de trabajo de estas personas, creo que el producto final pinta una imagen incompleta del panorama. L@s operadores/as de peaje no son víctimas inocentes; much@s de ell@s han ayudado a crear el problema.
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Etiquetas: modales, peajes, Puerto Rico, servicios, tiendas
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